¿Trabajar sentado tiene que doler?

05 Jul 2026

¿Trabajar sentado tiene que doler?
¿Por qué nos duele tanto trabajar sentados?
Hace algún tiempo le pregunté a una de mis hijas:
—¿Cómo te gustaría que una fisioterapeuta pudiera ayudarte en el día a día?
Su respuesta fue inmediata:
—Quisiera saber cómo evitar el dolor de cuello y espalda después de pasar tantas horas sentada.
Creo que esa es una de las preguntas más frecuentes de nuestra época.
Trabajamos, estudiamos, conducimos, leemos e incluso descansamos sentados. Nunca antes habíamos pasado tantas horas en la misma posición.
El problema no es la silla
Muchas personas creen que el dolor aparece por tener una mala silla o una mala postura.
La realidad suele ser diferente.
Una buena silla ayuda, pero el verdadero problema es permanecer inmóvil durante demasiado tiempo.
Nuestro cuerpo fue diseñado para moverse. Cuando permanece sentado durante horas, los músculos se fatigan, las articulaciones soportan una carga continua y la columna recibe presión constante. Poco a poco aparecen la rigidez, el cansancio y el dolor.
Cuatro hábitos que pueden marcar la diferencia
1. Acerca el trabajo a tu cuerpo. Evita inclinar la cabeza hacia la pantalla. Mantén el monitor aproximadamente a la altura de los ojos y los codos cerca del cuerpo. Si utilizas el teléfono, procura elevarlo para no mantener el cuello flexionado durante mucho tiempo.
2. Muévete antes de que aparezca el dolor. Cada 45 a 60 minutos levántate durante tres a cinco minutos. Camina, cambia de posición, mueve los hombros y estira las piernas. No necesitas una rutina intensa; el movimiento por sí solo ya produce un gran beneficio.
3. No olvides las piernas. Mientras trabajas, cambia la posición de los pies, extiende las rodillas o ponte de pie unos segundos. Cada pequeño movimiento ayuda a disminuir la carga acumulada.
4. Adapta tu espacio. No hace falta una oficina perfecta. Un cojín puede mejorar el apoyo lumbar y unos libros pueden elevar la pantalla. La ergonomía consiste en adaptar el espacio a tus necesidades, no en tener el mobiliario más costoso.
Escucha las primeras señales
El cuerpo rara vez nos sorprende sin avisar.
Antes del dolor intenso suelen aparecer pequeñas molestias, rigidez o la necesidad de cambiar de posición. Aprender a reconocer esas señales permite actuar antes de que el problema se convierta en una lesión.
El movimiento sigue siendo la mejor herramienta
No existe una postura perfecta que podamos mantener durante horas.
La mejor postura es la siguiente, la que adoptamos después de levantarnos, caminar unos minutos y volver a mover el cuerpo.
Porque cuidar la espalda no depende únicamente de una buena silla.
Depende, sobre todo, de recordar que el movimiento es el lenguaje natural del cuerpo.