Estiramientos: tan buenos como saber hacelos

04 Jul 2026

Estiramientos: tan buenos como saber hacelos
Cuando pensamos en una rutina de ejercicios solemos imaginar fuerza, resistencia o actividad cardiovascular. Sin embargo, existe un componente que muchas veces realizamos de forma automática, sin prestar demasiada atención: los estiramientos.
Una rutina física completa suele incluir tres tipos de trabajo:
• Movilidad y estiramiento.
• Fortalecimiento muscular.
• Resistencia física.
Cada uno cumple una función diferente y todos son importantes.
¿Para qué sirven los estiramientos?
Los estiramientos ayudan a mantener o mejorar la movilidad de músculos y articulaciones.
También preparan al cuerpo para determinadas actividades, favorecen la amplitud del movimiento y, al finalizar el ejercicio, pueden contribuir a disminuir la sensación de rigidez.
Pero hay un aspecto que muchas personas desconocen.
No todos los estiramientos deben hacerse de la misma manera ni en el mismo momento.
La intensidad, la duración y el tipo de ejercicio dependerán del objetivo que buscamos y de las características de cada persona.
Más no siempre significa mejor
Existe la idea de que cuanto más logremos estirar un músculo, mejores serán los resultados.
Eso no siempre es cierto.
El objetivo de un estiramiento no es llegar al límite del dolor, sino respetar la capacidad del cuerpo en ese momento. Forzar un músculo o una articulación más allá de lo que pueden tolerar aumenta el riesgo de lesión y disminuye los beneficios del ejercicio.
Nuestro cuerpo responde mucho mejor a una progresión gradual que a los esfuerzos bruscos.
¿Qué puede ocurrir cuando un estiramiento es excesivo?
La mayoría de las personas realiza estiramientos sin ningún problema.
Sin embargo, cuando se ejecutan con demasiada intensidad, sin preparación o sin respetar los límites del cuerpo, pueden aparecer lesiones como:
• Distensiones o desgarros musculares.
• Tendinopatías o irritación de los tendones.
• Inflamación de los tejidos que rodean las inserciones musculares.
• Irritación de estructuras nerviosas en personas predispuestas.
Estas complicaciones no son frecuentes cuando el ejercicio se realiza correctamente, pero conviene conocerlas para comprender la importancia de una buena técnica.
Escucha a tu cuerpo
Uno de los errores más comunes es intentar copiar la flexibilidad de otra persona.
Cada cuerpo posee características diferentes.
La edad, la actividad física, las lesiones previas y hasta el nivel de estrés pueden modificar la movilidad que tenemos un determinado día.
Por eso, antes de exigirle más al cuerpo, conviene preguntarnos:
¿Hasta dónde puedo llegar hoy sin generar dolor?
La flexibilidad no se desarrolla en una sola sesión.
Se construye poco a poco, con paciencia y constancia.
Un buen estiramiento no debería doler
Es normal sentir una ligera tensión mientras estiramos un músculo.
Lo que no debería aparecer es un dolor intenso, una sensación de desgarro o la necesidad de contener la respiración para soportar el ejercicio.
Nuestro cuerpo suele avisarnos cuándo hemos sobrepasado el límite.
Aprender a reconocer esas señales es tan importante como realizar correctamente el ejercicio.
Los estiramientos forman parte de una rutina saludable, pero para obtener sus beneficios es importante conocer cuándo realizarlos, cuánto tiempo mantenerlos y qué errores conviene evitar. En un próximo artículo hablaremos precisamente de eso: cómo construir una rutina de estiramientos segura, efectiva y adaptada a las necesidades de cada persona.
"El objetivo de un estiramiento no es demostrar hasta dónde podemos llegar, sino ayudar al cuerpo a moverse con mayor libertad."