El cuerpo del surfista

13 Jul 2026

El cuerpo del surfista
Capítulo 1:
Mucho más que correr una ola
Cuando pensamos en el surf, casi siempre imaginamos a un deportista deslizándose sobre una ola. Es la imagen que todos recordamos y la que hace de este deporte algo tan espectacular.
Sin embargo, esa es solo una pequeña parte de la historia.
Desde el punto de vista de la biomecánica, correr una ola representa apenas unos segundos dentro de una actividad que exige mucho más al cuerpo.
La mayor parte del tiempo, el surfista está remando, buscando la mejor posición, esperando una serie de olas o regresando nuevamente al punto de partida.
Por eso, podríamos decir que el surf no comienza cuando nos ponemos de pie sobre la tabla
El surf comienza mucho antes.
Un deporte que cambia constantemente
A diferencia de muchos deportes, el surf se desarrolla sobre una superficie que nunca permanece igual. El mar cambia continuamente.
Las olas, el viento, la corriente y la marea obligan al cuerpo a adaptarse una y otra vez. No existen dos olas idénticas.
Eso significa que el sistema nervioso debe analizar constantemente lo que ocurre para mantener el equilibrio y responder con rapidez.
Cada movimiento requiere coordinación, fuerza, equilibrio y una gran capacidad de adaptación.
El cuerpo trabaja como una unidad
Es frecuente pensar que los brazos realizan casi todo el esfuerzo.
En realidad, ocurre exactamente lo contrario.
Durante una sesión de surf participan prácticamente todos los segmentos del cuerpo.
La cabeza orienta la mirada y mantiene la referencia del entorno.
La columna permite que el tronco se adapte a los movimientos de la tabla.
La cintura escapular transmite la fuerza de la remada.
El abdomen estabiliza el cuerpo.
La pelvis conecta el tronco con las piernas.
Y las piernas preparan el equilibrio necesario para ponerse de pie y controlar la tabla sobre la ola. Ningún segmento trabaja aislado.
Todos dependen unos de otros.
La eficiencia vale más que la fuerza
Muchas personas creen que remar más fuerte es la mejor forma de mejorar su rendimiento.
Sin embargo, en el surf la eficiencia suele ser mucho más importante que la fuerza.
Cuando el movimiento está bien coordinado, el cuerpo consume menos energía, la remada resulta más fluida y la fatiga aparece mucho más tarde.
En cambio, cuando una parte del cuerpo intenta compensar el trabajo de otra, el esfuerzo aumenta y comienzan a aparecer molestias, sobrecargas o lesiones.
Por eso, comprender cómo se mueve el cuerpo puede marcar una gran diferencia tanto en el rendimiento como en la prevención de lesiones.
Aprender a observar el movimiento
Cada surfista tiene una técnica propia.
Sin embargo, todos comparten un mismo objetivo: desplazarse sobre el agua utilizando la menor cantidad de energía posible.
Observar cómo remamos, cómo nos levantamos sobre la tabla y cómo distribuimos el peso del cuerpo puede enseñarnos mucho más de lo que imaginamos.
La biomecánica no busca complicar el movimiento.
Busca hacerlo más eficiente.
Y cuanto mejor entendamos cómo funciona nuestro cuerpo, mayores serán las posibilidades de disfrutar del surf durante muchos años.
El mejor surfista no siempre es el más fuerte. Muchas veces es quien ha aprendido a utilizar su cuerpo de la forma más inteligente.
Seguiremos desarrollando este apasionante deporte cada Lunes
Nos vemos en las redes sociales. No olviden preguntar y comentar.